Vence a tus contracturas

¿Cuántas contracturas tienes? Seguro que has tenido algún día dolor de espalda. Te has levantado con el cuello inclinado, o después de haber hecho una mudanza, por ejemplo, has pasado un par de días con dolor en uno o varios puntos. ¿Has buscado solución a esto? Seguramente lo hayas dejado pasar, pensando que desaparece y que no pasa nada. Esto es un error: cuando se crea una contractura, es necesaria la liberación de la zona. Las contracturas son como nudos, que se crean por falta de fuerza, por un sobre esfuerzo o porque no hay una base de musculatura profunda que sujete nuestro cuerpo.

Cuando no buscamos solución a un proceso agudo de dolor muscular, lo que se crea es una compensación de toda la zona para suplir el fallo muscular provocado por la contractura. El progreso de esta situación, es que cada vez haya más estructuras afectadas y, por tanto, más contracturas que empeorarán progresivamente la zona. Resumiendo, de una contractura saldrán muchas más.

La recuperación tiene dos puntos fundamentales: fisioterapia y readaptación muscular activa. Nuestra musculatura necesita que la “desenredemos”.  Liberar la fascia, movilizar tejidos y devolver la elasticidad a la zona. Todo esto lo logramos con la terapia manual. Conseguimos llegar hasta el centro del problema y desbridar la zona de todas las adherencias creadas en este proceso. Y como complemento necesario, tenemos que recuperar la funcionalidad de las estructuras afectadas. Esto se logra con un entrenamiento específico de la musculatura. Deberás aprender la forma de trabajo correcta y ganar fuerza, para evitar las recaídas, y que estas estructuras que están débiles, vuelvan a las condiciones óptimas.

En la mayoría de ocasiones, las contracturas se forman por debilidad. Creemos que por ir al gimnasio y tener buena definición muscular estamos libres de padecer contracturas. Esto no es así. Cuando trabajamos potenciación, logramos que la musculatura superficial se active y vamos ganado volumen, pero nuestra musculatura profunda no está fuerte porque no la entrenamos. Estamos formando “cuerpos huecos”. Esto significa que a nivel superficial hay músculos, pero estamos vacíos por dentro. La solución es crear un tejido profundo que sujete y amortigüe, para que los impactos no creen desequilibrios que formarán nuevas contracturas.contracturas

A partir de ahora, no lo dejes pasar. Busca una solución antes de que vaya a más. Recuerda que no sólo es necesaria terapia manual en la zona, si no que precisas de una buena base muscular. Busca la recuperación funcional total y evita así las recaídas y gastar mucho dinero en sucesivas sesiones de fisioterapia.

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