Cinco consejos para la buena salud de tu bebé

Conoce la salud de tu bebé

Ya lo hemos dicho en multitud de ocasiones: nuestro lema para la correcta labor de la fisioterapia es la prevención. Y qué mejor que empezar desde el comienzo de la vida para evitar patologías en la edad adulta. ¿Sabes todo lo que puedes hacer por tu bebé? Descubre los consejos que te damos para que la salud de tu pequeño sea plena y disfrutes de su crecimiento de forma segura y feliz. En los próximos posts, vamos a tratar cinco aspectos fundamentales que evitarán dolores y molestias durante su crecimiento y futuras dolencias en la edad adulta.

Hoy trataremos un tema que nos parece transcendental y que nos asombra ver como pasa desapercibido por muchos. Estamos hablando de las plagiocefáleas o deformidades del cráneo y lo que suele llevar asociado, la tortícolis congénita. Aunque el bebé no pueda expresarse de forma entendible, a través de la observación serás tu mismo el que diagnostique estas alteraciones de las que, a continuación, explicamos sus posibles consecuencias.

Las plagiocefáleas (deformidades de cráneo) se pueden producir por varios motivos. Una mala posición uterina o un encajamiento muy duradero sobre el canal del parto suelen ser de los más frecuentes, aunque también se pueden generar por el apoyo continuado de la cabeza del bebé sobre una misma zona craneal. Los recién nacidos pasan muchas horas tumbados y, generalmente, adoptan una posición que les resulta cómoda. Pero los huesos, en concreto del cráneo, al ser tan blandos en esta edad, ceden por el peso continuado y se van aplastando, deformándose. Esta patología tiene distintos grados y, aunque los más graves son fáciles de percibir y tratados, no hay que dejar pasar los más pequeños, ya que a la larga pueden traer consecuencias que afecten a la salud de nuestro bebé.

Los problemas asociados no son solamente estéticos: al tener un lado de la cabeza más aplastado, la cabeza se inclina sobre esa zona, provocando una tortícolis. Una de la pruebas que recomendamos es probar la movilidad de rotación cervical del pequeño. Al realizar estímulos a ambos lados de la cabeza deberíamos observar un movimiento simétrico hacia cada perfil. Con estos niños generalmente no sucede así; rotan muy bien hacia el lado del aplastamiento, pero tienen dificultades para rotar hacia el lado opuesto. Esto genera una serie de asimetrías y patologías tales como:

  • A nivel auditivo, no reciben de forma simétrica el sonido, lo que genera que un oído tenga un mayor desarrollo (el expuesto hacia fuera) que el otro, que se encuentra apoyado.
  • A nivel visual, nos encontramos con el mismo problema. Los bebés empiezan a formar su visión gracias a la estimulación de luces y sombras que van recibiendo. Si éstas no son simétricas, ya que hay un lado más estimulado que el otro, su agudeza visual será diferente.
  • A nivel cervical, veremos modificaciones en la estabilidad cervical. La inclinación de la primeras vértebras cervicales será uno de los factores de riesgo de escoliosis en la edad adulta.
  • A nivel mandibular, como en los casos anteriores, comprobamos que esa lateralidad craneal genera una función diferente en las ramas mandibulares, lo que provoca un mayor desgaste en una de ellas por el excesivo movimiento que tiene que hacer para la deglución y masticación. Suelen ser bebés que se enganchan mal al pecho o que hacen una ingesta difícil.
  • A nivel nervioso, se produce un atrapamiento en la salida del nervio vago por el agujero yugular (detrás de la oreja). Esto genera patologías como: acidez de estómago, vértigos o mareos, taquicardia, rigidez del cuello, síndrome de Ménière, dificultad en la deglución, insomnio, estreñimiento crónico o problemas de la tiroides, entre otros.

Lejos de querer asustar a los padres, lo que buscamos es que seáis conscientes de que este tipo de asimetrías pueden traer consecuencias totalmente tratables y que evitarán sufrimiento a nuestros pequeños, ayudándoles a tener una vida adulta sana y feliz.

Contamos con distintas formas de actuación: la fisioterapia es clave para su tratamiento, pero también hay unas medidas preventivas fáciles de adoptar, que ayudarán a mejorar el cráneo del bebé. Una de las primeras es la utilización de cojines antiplagiocefáleas. Esto lo recomendamos incluso aunque el bebé no tenga ningún tipo de deformidad. Es la mejor medida preventiva para evitar que vaya apareciendo por el apoyo reiterado de la cabeza sobre un mismo punto. Otra medida que aconsejamos es a nivel postural, hacer estímulos a ambos lados de la cabeza del bebé.  Nuestro último consejo preventivo consiste en posicionarle de forma alterna en la noche, para que sobre todo la mamá quede cada día a un lado de pequeño y así este, que se guía por su olfato, cada noche rote hacia una lado la cabeza.

Estos son algunos de los consejos que podemos ofreceros, aunque nuestra última recomendación es siempre acudir a un fisioterapeuta especializado para que valore el grado de plagiocefálea y pueda personalizar cada tratamiento.

¿Te ha parecido interesante este post? No te pierdas los siguientes en los que hablaremos sobre cólicos y reflujos, problemas de oído y patología de columna y cadera. ¡Te esperamos!